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FAKE NEWS o como mejorar nuestro pensamiento crítico

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Estamos saturados de información y cada vez es más complicado formar una opinión sin verse adulterados por los medios. En este artículo trataremos de identificar qué hacer para desarrollar un pensamiento crítico

FAKE NEWS o como mejorar nuestro pensamiento crítico

Hoy en día resulta imposible encontrar una única fuente de información en la que puedas confiar al cien por cien. Y no es porque vayan a decir algo que no sea cierto,  sino porque a veces omiten parte de información o buscan crear o potenciar una opinión, ofreciendo un titular muy llamativo o polémico. A menudo, el medio apoya a un partido o una corriente de pensamiento concreta, intentando crear una imagen negativa de las contrarias. Eso favorece a que se establezcan en nuestras mentes ideas u opiniones a veces algo extremistas. Por tanto, podemos afirmar que la información que nos llega nunca es del todo objetiva y muchas veces se nos está intentando guiar hacia un pensamiento o una opinión que el autor prefiere, cometiendo éste el llamado sesgo mediático. Ya sea por cómo decide hilar la historia, qué adjetivos decide usar para describir los sucesos o qué énfasis le dá a cada parte. Hay infinidad de formas de contar una noticia, guiando al lector no solo hacia la opinión que se desea crear, sino incluso hacia las emociones que vaya a sentir. Es por eso que es importante contrastar si no toda, casi toda la información que consumimos a diario. 

Resulta fácil quedarnos con la noticia o con el relato de una noticia que se aproxima más a nuestras creencias. Porque, lo queramos o no, habitualmente favorecemos la información que valida nuestras opiniones y creencias, y esto se llama sesgo de confirmación (tendencia a buscar, interpretar o recordar información que dé credibilidad a creencias o suposiciones más arraigadas en nosotros o a decisiones tomadas con anterioridad).

En otros casos se suele buscar la opinión de alguien a quien respetamos y que representa un punto de referencia, ya puede ser un padre o madre, alguien que tu consideres que tiene vastos conocimientos de la materia en cuestión o alguien que tenga opiniones parecidas a la tuyas. En cualquier caso, es alguien de quien normalmente no vamos a dudar. A menudo nos dejamos arrastrar por el sesgo de pensamiento grupal, favoreciendo las opiniones dentro del propio grupo como correctas y descartando otras, deseando estar en armonía con el conjunto.

En nuestra sociedad actual, con tanta información que llega por una multitud de vías (piensa en todas las redes sociales, canales de televisión y radio, periódicos digitales, etc.), resulta difícil identificar cuál es la “buena” y por eso buscamos estos puntos de referencia, para poder por lo menos saber cómo deberíamos sentirnos o pensar sobre un determinado tema. Porque, naturalmente, es mucho más fácil y menos frustrante basarnos en las opiniones de nuestros puntos de referencia, antes que pasar por el laborioso proceso de buscar otras fuentes para comparar y contrastar la información y exponernos a encontrar datos que vayan en contra de lo que pensamos, crear un espacio para la duda o llevarnos a la confusión sobre la fuente que sí considerábamos fiable. Siempre presupondremos que estos puntos de referencia tienen acceso a información más exhaustiva o que ellos mismos han contrastado y comparado, pero no siempre es el caso.  

Lo cierto es que cuando alguien escucha o lee una noticia la suele pasar por 5 filtros

  • Saber si otras personas se la creen
  • Si presenta alguna prueba de lo que indica
  • Si coincide con nuestros conocimientos previos sobre el tema en cuestión
  • Si razonamiento central tiene sentido
  • Y si la fuente es suficientemente creíble para nosotros (la fuente que nosotros podemos considerar fiable, puede no serlo para otra persona)

Sentirse guiados hacia lo que deberíamos pensar u opinar, lo que está bien o lo que está mal, es muy tentador y solemos considerar que lo que hemos integrado en nuestro pensamiento, la ideología que rige nuestro grupo o el titular que tan acorde está a lo que creíamos, es el correcto.  Es por esta razón, por la que los pedagogos recomiendan un rol activo de los estudiantes dentro de su educación, fomentando de esta manera un pensamiento crítico. Pero nunca es tarde para desarrollarlo.

¿Cómo puedes mejorar tu pensamiento crítico?

1. Sé más consciente de ti mismo. Para poder desarrollar una opinión sobre cualquier tema, es importante primero conocernos a nosotros mismos, cómo pensamos, cuáles son nuestros valores, nuestra ética y nuestras creencias. Qué es lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Conocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades, saber reconocer cuando estamos siendo objetivos y cuando nos dejamos guiar por la emoción. Todo ello nos ayudará a entender los patrones que utilizamos para nuestra vida. 
 
2. Aprende a identificar tus formas de pensar. Entender cómo escuchamos, interpretamos y finalmente reaccionamos ante la información es fundamental para poder identificar nuestros propios prejuicios y cómo éstos influencian nuestras decisiones.
 

3. Haz preguntas. Tanto de aclaración como de profundización. Es la mejor forma de llegar al corazón del tema en cuestión y poder comprender o poner en duda lo que no está claro.  

4. Sé razonable. No intentes “ganar” una discusión por todos los medios, escucha a los demás con curiosidad, todas las personas tienen algo que aportar, ya que cada uno ha tenido unas vivencias únicas. 

5. Sé respetuoso y humilde con las opiniones de los demás, incluso si son contrarias a las tuyas. Todos somos emocionales cuando se trata de temas que nos afectan de cerca o ponen en duda la validez de nuestras opiniones o argumentos. Es muy fácil entrar en espiral de escalada simétrica (cuando uno sube el tono, el otro lo sube más y así hasta el infinito) con personas que piensan de forma diferente a nosotros, en la que lo único que importa es tener razón y, por tanto, que otro no la tenga. En cualquier caso, en un diálogo de este tipo una o las dos partes se sentirán atacadas. Respetar a la persona que está delante, ser humildes y pensar genuinamente que no hay una verdad absoluta y podemos estar equivocados, hará que no veamos a la otra persona como un oponente y el hecho de “tener razón” pasará a segundo plano. 

Abre tu mente. Los mejores pensadores son capaces de replantearse e, incluso, cambiar su manera de ver las cosas cuando encuentran una idea que puede ser igual de válida o mejor que la suya.

 

Autor: Paula Ivorra

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