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¿CÓMO SUPERAR EL PERÍODO DE DUELO TRAS UNA RUPTURA?

El duelo es un período que aparece después de una pérdida de alguien o algo importante para un individuo. 

¿CÓMO SUPERAR EL PERÍODO DE DUELO TRAS UNA RUPTURA?

La pareja de José se fue de casa hace unos seis meses, pero él sigue pensando que volverá. “Se arrepentirá, no puede ser que perdamos sin más todo lo que hemos vivido”.

Los pensamientos de José se han vuelto repetitivos y se hacen difíciles de soportar: ¿por qué se fue? ¿Con quién está? ¿Volverá?

José apenas sale de casa y sus relaciones sociales han disminuido considerablemente. No le apetece estar con sus amigos y tiene la sensación de que ellos también le ignoran, tampoco quiere ir al cine y solo se distrae jugando a los videojuegos, porque le ayuda a no pensar.

Cree que la única forma que tiene de sentirse bien, es que Ana vuelva. Pero ella no da señales de vida, a pesar de que José está siempre pendiente del móvil. “Egoísta – se dice él - ¿Cómo puede portarse así después de todo lo que la he querido?”
El nombre del proceso por el que está pasando José es duelo. Aunque estamos acostumbrados a oír hablar del duelo como algo por lo que una persona pasa cuando un ser querido muere, también se puede sufrir un duelo cuando se rompe una pareja o pierdes un trabajo, y en general, por cualquier pérdida significativa para ti.
En su caso particular, su pareja se ha roto, lo que significa que necesita reestructurar toda su vida sin que esté esta persona. Y el duelo es el proceso de adaptación a esta nueva situación. Es decir, hay que pasar por una transformación, en la que toda la estructura de vida habitual se rompe y que necesita recomponerse sin una de sus importantes piezas.

La trayectoria de duelo suele seguir cierta jerarquía y, aunque no todo el mundo pasa por estas etapas en el mismo orden, ni al mismo ritmo y, muchas veces, volvemos a la etapa anterior sin quererlo o alternamos las etapas, en la imagen se puede ver más o menos el recorrido habitual del duelo y la meta a la que queremos llegar.

¿Cómo vivimos el duelo? Etapas por las que pasarías durante el proceso. 

 

[1] La primera etapa, shock emocional, sucede habitualmente al principio. No te lo puedes creer, la situación te deja paralizado/a, es como si de repente un edificio que hayas estado construyendo, se hundiera. Te quedas mirándolo como un espectador, incapaz de creer a tus propios sentidos. Es entonces cuando llega la negación: “esto no puede estar pasando”, “esto es un sueño”, “se ha equivocado y mañana se va a arrepentir”. Estas son las frases que te dices en esta primera etapa, incapaz de creer lo que está sucediendo. Es como si delante de los escombros de tu metafórico edificio, estuvieras diciendo que no, que el edificio sigue en pie, y que con poner dos vigas se puede recomponer y arreglar…
 
[2] Durante la segunda etapa te das cuenta que el arreglo no es posible y te enfadas. No es un enfado cualquiera, es ira. Suelen aparecer muchos sentimientos de rabia: contigo mismo por creer que has hecho las cosas mal; con tu pareja, con todo en general. Tu edificio se ha derrumbado, la culpa es de todos los trabajadores que lo han construido, de las vigas endebles, de los materiales…
 
Es ahora cuando te estás preparando para los momentos más duros y dolorosos del duelo y, a menudo, en esta etapa aparece la “fantasía de la reconciliación”. Probablemente, de manera indirecta, intentarás volver con tu expareja, pones excusas para verla o para hacer cosas con ella. Intentas aliviar tu ansiedad contactando con ella o estando cerca. Puede que no lo veas obvio en tu situación, pero es igualmente dañino. Seguramente te preguntarás si encontrarás a alguien como ella, o si te quedarás solo/a para toda la vida… con todos estos pensamientos, es irremediable que llegue el momento de decir: ¿Y ahora qué va a pasar? Aparece un sentimiento de miedo, ansiedad, angustia. Probablemente ya lo tenías, pero ahora se hace más pronunciado y fuerte. Tu vida está cambiando drásticamente y no puedes impedirlo. Tienes miedo de construir un nuevo edificio, porque ¿y si otra vez se cae? Tienes miedo de tus emociones, porque son tan dolorosas que crees que no podrías soportarlas otra vez, si se diese la ocasión. Tienes miedo de la vida que se avecina, porque no sabes si podrás hacerle frente.
 

[3] Todas estas reflexiones te ponen muy triste. Casi no quieres ni vivir. Porque para tener una vida así, sin la persona a la que quieres, para qué. No eres capaz de darte cuenta de las cosas positivas que te rodean (todavía) y solo tienes ganas de quedarte en tu cama llorando y, si acaso, hacer cosas que te distraigan de los pensamientos desagradables y repetitivos en tu cabeza.  Te haces cada vez más consciente que la relación se ha acabado.

Te sientes solo/a, vacío/a, desesperanzado/a y con un dolor muy intenso. No dormir o no comer también es típico de esta etapa. Es muy importante permitirte sentir las emociones desagradables. Llorar. Hay que dejar las emociones salir. El dolor no es permanente, pero ahora parece que va a durar para siempre. Es un buen momento para decir adiós a tu expareja y al pasado. 

Imagínate que andas por un camino donde vas dejando atrás los recuerdos: los observas, te acuerdas de los buenos momentos y de las discusiones… De repente, te encuentras con un muro. Para avanzar tienes que romper el muro, pero una vez lo pasas, ya no podrás regresar. Solo verás por el hueco que has dejado en el muro que este pasado ha existido, pero ya no va a volver.
 
Es la etapa más peligrosa por dos motivos:

  • Las emociones que sientes son muy dolorosas, por lo que evitas sentirlas.
  • Puedes pensar que para poder olvidar a tu expareja necesitas estar con otra pareja nueva, cosa que habitualmente no sale bien y lleva a un nuevo fracaso y a un segundo duelo, sin tener el primero resuelto.

[4] Aquí es cuando llega la fase de Aceptación. Llegar aquí es todo un logro y tú también vas a conseguir llegar. En esta etapa estás empezando a convivir con la pérdida, te adaptas a tu nueva vida que, por cierto, no está nada mal y admites el hecho de que, aunque hubieras querido, no ha podido ser. Permites estar emocionalmente cerca de las personas que te rodean y les das un nuevo valor. Empiezas a confeccionar nuevas metas, tienes objetivos y te centras en ti mismo/a, no en tu expareja. Y por fin, tu vida tiene sentido por sí misma. Cuando estés cerca de esta etapa, podemos empezar a trabajar tu autoestima y el cambio más profundamente. En este momento ya no estarás tan emocional y negativo/a.
 
Por cierto, no pasa nada si en algún momento la tristeza vuelve, es normal. Podemos retroceder un poco en las etapas del duelo para volver a avanzar con más ganas.

[5]  La quinta etapa del duelo se llama Renacimiento y se caracteriza porque vuelves a sentirte tú mismo, como eras antes de estar en la relación. Puedes estar más o menos a gusto con tu imagen, pero al menos es propia de ti y te define como persona. Puedes ver la relación con más objetividad y observar que, seguramente, tanto tu expareja como tú habéis hecho algunas cosas mal.
 
Puedes analizar tus errores y aprender de ellos, para que no te vuelvan a suceder. Lo que nadie te va a quitar, es que has crecido como persona, sin ninguna duda, y eres una versión mejorada de ti mismo/a.

 

PARA RESUMIR Y FINALIZAR:
 

  • Para superar todas las etapas, necesitas tiempo. ¡No intentes correr de más!
  • También necesitas ser comprensivo/a contigo mismo: permitirte expresar tus emociones, aunque éstas te resulten dolorosas.
  • No se puede construir algo nuevo sin limpiar los destrozos de lo anterior: iniciar una nueva relación puede resultar muy frustrante y contraproducente. Intenta solucionar tu primer duelo antes de embarcarte en una relación nueva.
  • Cuanto menos contacto con tu expareja: mejor. Bórrala de tus redes sociales, de tu teléfono, sus fotos… Ahora mismo eres un adicto en proceso de rehabilitación. Tu pareja es tu droga y tienes que mantenerte lo más lejos posible de él/ella y de los estímulos que te la recuerdan.

 

Autor: Masha Kurmakaeva

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